Grupo Culata Jovái - Vivienda GT




Los modos de vivir son tan uniformes como infinitamente diversos. Cada familia y cada persona son universos únicos e irrepetibles, exactamente iguales a absolutamente todas las familias y personas del planeta.


El encargo en sí, el programa de una vivienda, resulta ser un ejercicio que permite reconocer, controlar y domar al ego del que la diseña. Una oportunidad de entender que, no se trata del arquitecto y las posibilidades que orbitan la obra, sino que, por sobre todo, de las personas que la van a habitar.


-“¿Te acordás que siempre te dije que algún día ibas a hacer mi casa? Bueno, parece que ese día llegó … “


Una pareja joven de amigos; personas bendecidas por el universo, que tienen como guía de vida el disfrute, el trabajo, la sinceridad, la felicidad y el compartir con la gente querida. Un lugar de paz, descanso y celebración. Una respuesta a una forma de vida.


Una casa, una cosa, no ostentosa, coherente con vidas y las aspiraciones que corresponden.


Y por último, pero con mucho énfasis:

-“Queremos que los arquitectos se sientan orgullosos de esta casa, que la hagan como ellos creen que se debe hacer esta casa, que fluyan y hagan su obra”…


Una contradicción muy grande cuando uno está convencido de que no se trata de uno mismo, pero a la vez una posibilidad enorme de fluir libremente y de proponer formas de hacer; un gran desafío, un compromiso. Una vivienda entre linderos en una zona de transición en la ciudad de Asunción, en un terreno tipo de 12x30.


Una construcción que se vale de las formas tradicionales y comunes del hacer, en cuanto a materiales y las formas de utilizarlos. Hormigón armado y ladrillo como puntos de partida, para sumar desde ahí lo que el futuro habitante considere. Los materiales no son incorrectos en sí mismos, existen para ser utilizados.


Esta casa significó explorar sobre los límites de lo suficiente, entendiendo que esto no quiere decir que el lujo no es v


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