Oficina de arquitectura X presenta: Vivienda de Tierra Líquida


L.C. 1920. Casas de hormigón líquido. Se echa desde arriba como llenaría una botella con cemento líquido. La casa se construye en 3 días. Sale del encofrado como una pieza de fundición. Pero uno se rebela ante procedimientos tan revolucionarios. ´Hacia una Arquitectura´ Le Corbusier.


La construcción de un edificio es la materialización de una idea. La alquimia del tiempo transmuta los edificios, pero las ideas, estas son eternas. Le Corbusier había sembrado una idea que germinaría 100 años más tarde.


El proyecto se realiza en un lote de 6m de ancho y 25m de largo. El partido consiste en una vivienda con patio central que articula todos los espacios y resuelve la ventilación natural de los ambientes.


La casa se concibe como una caverna, con aberturas que parecen perforaciones en los muros dejando filtrar los rayos solares y entrever los espacios como tratamiento de arquitectura estereotómica, siendo la luz dibujada sobre los espacios en penumbras. En el interior la planta baja totalmente fluida y continua en planta libre, donde los espacios se definen interiormente solo a través de muros y recorridos como si de una cueva se tratase.


Esta arquitectura con tinte primitivo se construye con tierra, cuya materia prima es la roca misma, y con hormigón que representa la roca artificial elaborada por el hombre; de esta manera la alegoría de la caverna se vuelve un axioma arquitectónico.


Se materializa la construcción en suelo cemento vertido en encofrados, con paredes de 18cm, 15cm y 10cm de espesor. La técnica de vertir la tierra directamente como pieza de fundición supone la deconstrucción de su técnica hermana conocida como tapial o tierra apisonada. Si bien el tapial posee prestaciones térmicas interesantes, los grandes espesores con que se construyen las mismas constituyen obstáculos para su empleo en zonas urbanas de dimensiones acotadas ya que en un lote angosto representaría una perdida fundamental de metros cuadrados, además del consumo excesivo de estabilizantes como el cemento y su elevado peso, lo que lo hace una técnica antieconómica en zonas urbanas en comparación de otras técnicas de construcción. La tierra vertida al poder ejecutarla con espesores reducidos posee menor consumo de material, se construye más rápido, son más livianas y ocupan menos espacio siendo totalmente adaptable a las ciudades como alternativa ecológica, económica y de buenas prestaciones térmicas.


La estructura se proyecta totalmente de hormigón armado, se diseña de manera eficiente a modo de reducir el consumo de los materiales, disminuyendo el impacto ambiental con respecto a las estructuras tradicionales. La estrategia adoptada, consiste en un esquema de vigas maestras a los lados que definen los espacios donde apoyan losas curvas de hormigón armado cuyas trayectorias siguen los diagramas de momento flector de las vigas, logrando trabajar solidariamente como mesas de compresión para los momentos positivos y negativos respectivamente. Estas mesas de compresión reducen las secciones necesarias para las vigas y decrecen los espesores de losas a través del aumento de inercia generado por la curvatura, lo que conlleva un ahorro de 20% de hormigón y acero en comparación a una estructura convencional. Estas losas curvas parecieren como si se tratasen de un fluido de hormigón líquido. Representan la belleza de las formas que dibuja la gravedad.


La casa se materializa como una pieza de artesanía a gran escala, donde la tierra dirige la orquesta del espacio, fluido cuya morfología adquiere la de su recipiente, fraguando en paredes perforadas, lisas, sesgadas o pliegues de 10cm de espesor que se fugan al cielo. Como un cántaro construido con las manos, con la belleza de la tierra y el aroma a arcilla.


FICHA TECNICA

Nombre del proyecto: Vivienda de Tierra Liquida

Ubicación: Fernando de la Mora

Área del terreno: 144m2

Superficie construida: 230m2

Año de construcción: 2020

Arquitectos: Nicole Jaquet y Felipe Ramirez Ilculese

Ingeniero‐Cálculo: Felipe Ramirez Ilculese

Fotógrafos: Leonardo Méndez – Daniel Ojeda.

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